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El FMI empeoró su panorama para la Argentina

El Fondo Monetario Internacional (FMI) empeoró su panorama para la economía argentina y comenzó a ajustarlo a la realidad de la crisis que desató la sequía histórica, pero sus últimos números todavía marcan que la inflación bajará este año –aunque menos que en los pronósticos anteriores del organismo– y la economía se las ingeniará para eludir una nueva recesión con un crecimiento prácticamente imperceptible, una realidad antagónica a la que apunta el consenso de los economistas en la Argentina.


El Fondo prevé ahora una suba del 0,2% del producto bruto interno (PBI) este año, una fuertísima desaceleración luego del alza del 5,2% en 2022, pero, aun así, una mejora respecto de ese año, a pesar del brutal impacto de la sequía, la incertidumbre electoral, la continua fragilidad de la economía y la aceleración del costo de vida. Al respecto, el FMI proyectó una inflación anual para diciembre de este año del 88%, por encima de su última estimación y de la pauta oficial del presupuesto, que el staff también usó en la última revisión del programa –un inalcanzable 60%–, pero también una cifra que va a contramano de las proyecciones privadas, que anticipan para este año una suba, y no una baja de la inflación.


Las últimas proyecciones de los economistas relevados por el Banco Central en la Argentina, que suelen ser mucho más ágiles y realistas que los pronósticos del Fondo, estiman una inflación del 110% anual para este año y una caída del producto bruto interno (PBI) del 2,7 por ciento.


Las últimas proyecciones del Fondo surgen del Panorama Económico Mundial (WEO, según sus siglas en inglés), el informe más importante del organismo multilateral, que se difundió este martes en Washington al inicio de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial. Con todo, los números del Fondo indican un claro empeoramiento de la economía. En enero, el Fondo preveía un crecimiento del 2% para este año y una inflación punta a punta del 60 por ciento. Los economistas del Fondo hicieron hincapié en ese retoque, y señalaron que la inflación sigue suelta y permanecerá en niveles “muy altos”. También insistieron en la importancia de sostener el ajuste acordado en el programa respaldado por el FMI.


“La inflación terminó el año pasado en 94,8%, es un número muy grande. Y también vimos un repunte en enero, aunque parte de eso se debió a los precios de los alimentos. Las presiones inflacionarias subyacentes siguen ahí, y parte de eso se debe a las expectativas de inflación desancladas”, dijo ante una pregunta de LA NACION la subdirectora del Departamento de Investigación del Fondo, Petya Koeva Brooks.



“Entonces, la forma en la cual caracterizaría nuestras proyecciones es que esperamos que la inflación se mantenga en niveles muy altos. ¿Qué hay que hacer? Aquí es donde la importancia de las políticas macroeconómicas, la política de restricción monetaria y las políticas fiscales que están en línea con lo que está en el programa respaldado por el Fondo sería particularmente importante”, completó.


Ranking de inflación

Las últimas proyecciones del FMI vuelven a dejar en claro que la Argentina juega en una liga aparte en el mundo con sus cifras de inflación. Solo dos países la superan en los pronósticos sobre el alza del costo de vida este año: Venezuela, con un 250% anual, y Zimbabwe, con un 181% anual previsto para diciembre. En América Latina y el Caribe, Venezuela, la Argentina y Haití son los únicos tres países que experimentarán este año una inflación de dos dígitos, a diferencia de 2022, cuando ocho países sufrieron subas de dos dígitos en el costo de vida.


El informe del Fondo prevé una inflación promedio para este año del 98,6%, superior a la inflación anual del 88% proyectada hacia fin de año, lo que presupone que los economistas que trabajaron el informe esperan que el alza de precios comience a ceder en el segundo semestre.


Las cifras del Panorama Económico Mundial para la Argentina marcan un esperable deterioro con las proyecciones anteriores del FMI, difundidas en enero de este año, cuando recién comenzaba a ser evidente el impacto de la sequía. Pero también son marcadamente peores que el escenario de base del último informe del staff elevado al Directorio Ejecutivo para la última revisión del programa del FMI con la Argentina, que se difundió a principios de abril. Ese informe preveía un aumento del PBI del 2% para este año, una inflación anual del 60% para diciembre y una inflación promedio del 79,6%. Todos estos números, que fueron elevados al board para la aprobación de la revisión que liberó un giro por US$5400 millones, fueron ajustados.


Con ese panorama para la Argentina, el ministro de Economía, Sergio Massa, llegará este jueves a Washington para participar del cónclave de funcionarios y ministros, comenzar a perfilar la próxima auditoría del FMI y conseguir nuevos fondos para la Argentina para evitar un descarrilamiento mayor de la economía. Allí el funcionario recibirá el dato de inflación de marzo, que se conocerá el próximo viernes, el cual -según se prevé- confirmará la aceleración del costo de vida, a contramano de la tendencia global.


El Gobierno busca construir un “puente” para intentar pasar el año sin sobresaltos que incluye el programa con el Fondo Monetario, pero también nuevos programas con organismos internacionales para conseguir alrededor de US$3000 millones en financiamiento adicional. Aun con esos fondos, en Economía estiman que la Argentina necesitará, al menos, otros US$3000 millones más para paliar el golpe que propinó la sequía, que puso a la economía en camino de una nueva recesión.


Fuente: La Nación



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