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Gasto público 2017-2021: caída real y cambios en la estructura

Nadín Argañaraz


Economista. Presidente del IARAF


La pandemia de Covid-19 generó grandes impactos, entre ellos una caída significativa del nivel de actividad en el año 2020, con las implicancias sociales que eso tuvo. Dado esto, el Estado debió intervenir, intentando evitar un colapso aún mayor.


Evolución del gasto público

El gasto público fue el principal medio utilizado para compensar la caída, concentrando su accionar en la entrega de transferencias a familias y empresas.


Con las cuentas públicas del año 2021, cerradas en un contexto de recuperación de la economía, resulta interesante analizar qué paso con el gasto público en los últimos años. Básicamente, antes, durante y después de los mayores efectos de pandemia.



La conclusión que surge, es que la etapa previa al Covid-19 se caracterizó por una caída real del gasto primario. En efecto, este último disminuyó un 10% entre los años 2017 y 2019. En moneda del mes de diciembre de 2021, eso significo una merma de $2,3 billones de pesos ($2.300.000 millones). En el año 2020, el gasto subió un 15%, manteniéndose prácticamente en el mismo nivel durante al año 2021. En este comportamiento de V del gasto primario, la comparación entre puntas refleja una caída real del 6,5%.


Radiografías de 2017 y de 2021, comparadas


Cambios en la distribución del gasto público

De no haberse dado la caída del gasto primario entre 2017 y 2021, el mantenimiento del nivel real de 2017 hubiese implicado gastar $800.000 millones más el año pasado, algo similar, por ejemplo, a dos transferencias anuales realizadas a las universidades nacionales.


Sumando gasto primario e intereses de deuda, se tiene que el gasto público total se redujo en términos reales un 8,4%, lo que en plata de diciembre del año pasado significó $1,14 billones.



Dada esta caída real del gasto total, es importante identificar los comportamientos de los distintos rubros. Se aprecia que son dos los gastos que crecieron entre 2017 y 2021: subsidios económicos y otros programas sociales.


Los subsidios económicos crecieron un 40% real entre 2017 y 2021. Pero, mientras los subsidios a la energía aumentaron un 92%, los subsidios al transporte bajaron un 23%. Es decir que, el aumento del gasto en subsidios a la energía se financió, en parte, con una reducción de otros subsidios, como los destinados al transporte.


El conjunto de otros programas sociales, que incluye al plan Progresar, Argentina trabaja, entre otros, registró un aumento real de 360% respecto a 2017, diferencia que equivale a $717.000 millones. Todo el resto de prestaciones sociales tuvo un recorte real de gasto. Quienes más perdieron, comparando los dos periodos mencionados, son los gastos relacionados a la pasividad, es decir, las jubilaciones y pensiones contributivas, las pensiones no contributivas y las prestaciones del PAMI, que tuvieron caídas reales entre ambos periodos comparados del 16%, 23,5% y 21%, respectivamente. El gasto en estos rubros fue el equivalente a $1 billón menos si se coteja 2021 con 2017.



El gasto en salarios evidenció también un fuerte ajuste, equivalente al 26% en moneda constante. Precisamente, se puede decir que el año pasado este gasto resultó $447.000 millones inferior, en moneda actual, al de 2017.


De manera semejante, el gasto de capital cayó un 30%, lo que equivale a $323.000 millones a moneda constante (70% explicado por menores transferencias a provincias y 30% por menor inversión real directa).


En el caso de las provincias, a la caída de transferencias de capital debe sumarse la de las transferencias corrientes, que fue del orden del 0,3%, equivalente a $1.400 millones. Las transferencias totales a provincias cayeron un 26% entre 2017 y 2021, equivalente a $227.000 millones.


Finalmente, los intereses pagados en 2021 fueron un 29% menores que los abonados en 2017, lo que equivalió a bajar este gasto en $338.000 millones a moneda constante.


Nueva estructura del gasto púbico nacional en 2021 Comparando 2017 con 2021, puede decirse que hubo cambios de relevancia en la estructura del gasto.


Con 5,9 puntos porcentuales más de participación, el gasto que más creció en importancia fue el compuesto por "otros programas sociales, que incluye a Progresar, Argentina trabaja, entre otros.


El otro gasto que más participación ganó fue el de subsidios a la energía, que creció 5,1 puntos porcentuales.


Entre los gastos que más participación resignaron se encontraron las jubilaciones y pensiones (3 puntos porcentuales del gasto), salarios (2,4 puntos porcentuales), intereses (1,9 puntos porcentuales) y transferencias para que las provincias hagan obra pública (1,5 puntos porcentuales).


Una dinámica con desafíos a futuro


En 2021 se gastaron ingresos derivados del Aporte Solidario y Extraordinario. Esos gastos ya no cuentan con ese financiamiento este año, pero tal vez las necesidades se mantienen, ya que una porción iba desde becas Progresar a programas y proyectos de gas natural, pasando por subsidios al empleo de mipymes o por programas habitacionales para barrios populares.


Parece improbable que el gasto real total, no obstante se haya reducido en varios rubros respecto a 2017, muestre sucesivas caídas en los próximos años. Nuevamente se presenta el desafío que el crecimiento de la economía supere al del gasto real, de modo tal que el gasto pierda peso relativo dentro del PIB. Es vital encontrar los consensos necesarios para que las finanzas públicas transiten un camino sostenible en el tiempo.


Fuente: Clarín


https://www.clarin.com/economia/gasto-publico-2017-2021-caida-real-cambios-estructura_0_rD7sVKF90A.html



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