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Pese a que aceleró la devaluación del peso, el Central no pudo dejar de perder reservas en enero


El Banco Central (BCRA) aceleró en enero el ritmo de devaluación del peso, aunque ese ajuste quedó, otra vez, marcadamente a la zaga respecto de la inflación que se habría registrado y no le sirvió para dejar de perder reservas por intervenciones en el mercado de cambios.


La entidad que conduce Miguel Pesce validó una depreciación cambiaria del 2,24% del tipo de cambio comercial o mayorista (que cerró a $ 104,82/105,02 por unidad para compra y venta -respectivamente-, apenas 18 centavos arriba del cierre del viernes o $2,3 por encima de los $102,72 en los que culminó 2021), lo que supone su mayor incremento porcentual en 10 meses (desde el 2,4% que había trepado en marzo de 2021) y más que duplica el nivel de ajuste promedio del 1% que había marcado en los meses previos a las últimas elecciones.



Sin embargo, queda debajo del ajuste al alza del 3,7% que había registrado en igual mes del año anterior, antes de que el Gobierno decidiera utilizarlo fallidamente como ancla contra la inflación, y se estima entre 1 y 1,6 puntos por debajo del encarecimiento que habría registrado el costo de vida en el mes (dato a conocerse oficialmente recién el 15 de febrero).



Eso no impidió que perdiera otros US$130 millones de sus exiguas reservas en intervenciones de venta sobre el mercado de contado oficial, para mantener bajo control el crawling peg, un goteo al que logró ponerle fin este lunes, tras una rueda en la que el volumen operado creció 30% respecto al viernes (llegó a US$270,4 millones) y que pudo cerrar con una recompra de US$2 millones.



Desde el BCRA sostienen que ese saldo fue producto de atender los “pagos previstos de deuda de empresas” y mantener abastecida la demanda por importaciones en “los niveles promedios del último semestre”, aunque las liquidaciones de los agroexportadores crecieron más del 10% respecto del año anterior (habrían rondado los US$2600 millones).


La recompra del día, aunque mínima, es algo inusual para una rueda de fin de mes, ya que el esquema de demanda administrada deja para esos días la mayor parte de las ventas a empresas. Y fue favorecido por el repunte que mostrara la oferta tras el anuncio de un principio de entendimiento con el FMI y por el sesgo marcadamente alcista que vuelven a mostrar en la jornada los mercados globales los precios de los granos.



El saldo de intervenciones oficiales sobre la plaza fue negativo para un enero por primera vez en siete años: hay que retrotraerse al enero del período 2015 (con un importante atraso cambiario) para dar con pérdida de reservas por este motivo, dado que en los años siguientes ese resultado había sido positivo (por US$196 millones, US$560 millones, US$783 millones y US$157 millones en igual mes de 2016, 2019, 2020 y 2021, respectivamente) o neutro (en 2018 y 2019 cuando la administración Macri propiciaba una libre flotación del billete, que era presionado a la baja por el ingreso de capitales financieros para aprovechar un fuerte diferencial de tasa).


Eso habla de la complejidad del momento que afrontan las reservas del BCRA (la tenencia neta ya está por debajo de los US$2000 millones y mañana debe hacerse otro pago por US$366 millones al FM) y del aporte que podría significar para sobrellevar esta crisis en los próximos dos meses que se den los pasos necesarios para que se concrete el acuerdo con el FMI, por el impacto que ya muestra en las expectativas del mercado.


En este sentido, las movidas que realiza el Gobierno, tras el “sincericidio” presidencial del fin de semana (”No celebro lo que firmamos. Esa no es la expresión, pero si el viernes no firmábamos, hoy no estaría hablando con usted, sino analizando si decretábamos feriado cambiario el lunes”, dijo Alberto Fernández en una entrevista con Página12), buscan apuntalar ese vuelco en las expectativas.


En este sentido deben interpretarse las declaraciones de Pesce, quien admitió en una entrevista con Perfil la posibilidad de aplicar una nueva suba de tasas cuando termine el proceso de migración de sus pasivos remunerados y si el acto de inflación de enero así lo sugiere (algo que hasta hace unos meses negaban y de hecho que no hicieron ni cuando la inflación se acercó al 5% mensual en marzo de 2020); o su vicepresidente segundo, Jorge Carrera, quien admitió la posibilidad de flexibilizar el cepo cambiario para las empresas “para que haya una mayor movilidad de capital para la inversión extranjera”, aunque una vez que se pueda volver a acumular reservas.


Fuente: La Nación


https://www.lanacion.com.ar/economia/pese-a-que-acelero-la-devaluacion-del-peso-el-banco-central-no-pudo-dejar-de-perder-reservas-en-nid31012022/

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